Si existe una fuente energética que sea inagotable, gratuita, segura, limpia y silenciosa, estamos hablando de la energía solar. Y de ella derivan, directa o indirectamente, casi todas las formas de energía que conocemos.
Sin embargo, hasta las últimas décadas, la inercia de dos siglos caracterizados por la industrialización y el consumo creciente, sin considerar los límites que marca la propia naturaleza en cuanto a sus recursos energéticos y a su capacidad de almacenar residuos, ha impedido ver al Sol como la principal fuente de energía de la que abastecernos.
Miles y miles de ciudadanos de la Unión Europea y de todo el planeta, han apostado ya por la Energía Solar y por el medio ambiente con resultados muy favorables, no sólo a nivel energético, sino también económico. Porque el Sol es ya, también, económicamente rentable en muchas de sus aplicaciones y maduro tecnológicamente en casi la totalidad de ellas.
Los gobiernos de la Unión Europea y de otros países, las Comunidades Autónomas y un creciente número de Ayuntamientos se han dado cuenta de la importancia del asunto y están favoreciendo el uso de la Energía Solar a través de las leyes y de programas de financiación y subvención de instalaciones para su aprovechamiento, a la vez que van limitando el consumo de fuentes energéticas no renovables mediante tasas, etc.
Es más barato invertir en Energía Solar que luchar contra la contaminación y el tratamiento de residuos. El Sol sale todos los días, todos los años, toda la vida, a diferencia de otras fuentes energéticas cuyas reservas se están agotando. Da continuamente sin pedir nada a cambio, sin cuotas ni recibos periódicos por consumo. No tiene riesgos de explosión o de incendio, ni depende de la estabilidad política de las regiones productoras (es una energía autóctona). No contamina, no tiene efectos secundarios, ni genera residuos, ni gastos para eliminarlos o tratarlos. No hace ruido, ni es molesto en su funcionamiento. Nos transmite optimismo y alegría. No viene a sustituir a nada, sino a complementar e inundar de luz y calor cada espacio vital de nuestros hogares y actividades.
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