Es una de las aplicaciones
más en alza e idónea. Sin duda alguna,
los sistemas combinados de agua caliente / calefacción
por suelo radiante o fan-coils, sirviendo de apoyo
a la fuente energética convencional (gas natural,
gasóleo, etc.).
En este caso se cubre el 100% de las
necesidades de Agua Caliente Sanitaria (A.C.S.) y se
pueden utilizar colectores planos, de concentración
o de vacío.
El nuevo Código Técnico de
Edificación en España, fomenta e incluso obliga a utilizar dispositivos
que garanticen un mínimo de cobertura de demanda energética mediante
la energía solar. Además, existen subvenciones desde los diferentes
estamentos de las Administraciones.
La obtención tan sólo de agua
caliente para ser consumida en usos higiénicos y sanitarios,
tanto a nivel doméstico (vivienda unifamiliar o plurifamiliar),
como para otras colectividades (hoteles, hospitales, residencias,
instalaciones deportivas, camping, etc.) puede ser obtenida
en una gran proporción, 70-80% de los consumos, mediante
un sistema de colectores planos.
Para bajos consumos, para familias de 4 o
5 personas, existen sistemas compactos por termosifón,
sin bomba. Son muy fáciles de instalar y poner en marcha,
sólo hay que montarlos y conectarlos a la red o a un
calentador de agua eléctrico, a gas o a gas-oil. Por
lo tanto quedan muy rebajados los gastos de instalación
y puesta en marcha.
Las instalaciones específicas para
el calentamiento de piscinas al aire libre o cubiertas,
para alargar la temporada de baño, o para climatizar
durante todo el año, para pequeñas piscinas
privadas, o para grandes instalaciones, es una de las aplicaciones
más consolidadas y que genera un mayor ahorro.
La energía solar térmica de
baja temperatura ha alcanzado su plena madurez tecnológica
y comercial en España. El principio de funcionamiento
es muy simple, asequible a pequeños fabricantes, y
se basa en la captación de la energía solar
mediante un conjunto de colectores por los que se hace circular
un fluido caloportador que se transfiere a un sistema de almacenamiento
para abastecer el consumo de agua caliente a una temperatura
de 45º C o inferior.
El porcentaje de energía necesaria
para calentar el agua que no logra ser satisfecho por la energía
solar - agua consumida en periodos de nubosidad - debe ser
aportado por alguna fuente de energía convencional
(electricidad, gas, combustible líquido, etc.), integrada
en la propia instalación solar o independiente de ella.
No obstante, es admisible, e incluso recomendable, prescindir
totalmente de la energía auxiliar en determinados casos,
entre los que se citan:
· En las instalaciones para agua caliente
doméstica en zonas de clima muy benignos, con nubosidad
escasa y la temperatura del agua de la red relativamente suave.
· En instalaciones de edificios públicos
o de oficinas, destinada exclusivamente al aseo de los empleados
y de la limpieza.
Una típica instalación para
agua caliente doméstica en una vivienda unifamiliar
situada en un clima medio puede reducir a una tercera
parte el importe del recibo de energía auxiliar, lo
que sin duda alguna constituye un buen estímulo para
el usuario.
En los edificios plurifamiliares con posibilidad
de espacios para la instalación o edificación
nueva, la rentabilidad es mayor, pues siempre es más
económica una instalación centralizada, que
muchas instalaciones individuales.
Los colegios, residencias, hoteles, complejos
deportivos, camping, balnearios, etc., es un campo de
aplicación excelente de la energía solar térmica,
dada la cantidad de agua caliente que necesitan. Al ahorro
obtenido, se añade el indudable valor didáctico
que estas instalaciones poseen y la favorable impresión
que producen en el público en general.
En el medio rural y agrícola
la energía solar térmica tiene mayor interés
que en el medio urbano, debido a que la disponibilidad de
energía convencional suele resultar más problemática
que en la ciudad. Además, en las granjas no existen
dificultades de espacio, por lo que una instalación
solar no resulta incómoda en ningún caso, pudiendo
proporcionar una autonomía considerable.
|