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La respuesta está en el viento
España es el tercer país productor de energía
eólica. Es una de las fuentes de energía más
baratas. Por eso, allí donde el régimen de
vientos es constante, es competitiva frente a las fósiles
y a la de generación nuclear. Una de sus ventajas
es que su coste continúa en descenso a medida que
mejora la tecnología.
El viento ha sido utilizado como fuente de energía
desde hace unos 4.000 años. Sus inicios comenzaron
en Persia con los sistemas de bombeo de agua, seguido de
los barcos de vela, que aprovechaban la fuerza del viento
para moverse, o los primeros molinos de viento, que son
las primeras manifestaciones de aprovechamiento energético
de esta energía renovable.
Ahora mismo, la energía eólica es de las
más avanzadas y asequibles, comercialmente hablando.
Es una fuente natural que suministra una energía
limpia que no puede agotarse. En los lugares con fuertes
vientos, como Tarifa, ya es una energía totalmente
competitiva. España se ha convertido en pocos años
en la tercera potencia mundial en esta energía renovable.
Por ejemplo, en lugares adecuados, un aerogenerador gira
unas 6.000 horas al año, lo que produce una energía
equivalente a la que, a plena potencia, se generaría
en unas 2.200 horas de funcionamiento, por lo tanto cualquier
persona también puede situar uno en su propia parcela
para generar la electricidad que precisa su casa. Para este
fin son útiles los aerogeneradores de unas decenas
o centenas de vatios de potencia que pueden cargar baterías
para cuando se necesiten o sencillamente para vender a red
la energía obtenida.
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